domingo, 24 de junio de 2012

QUE DEBE SABER UN PROJECT MANAGER SOBRE RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL


Un buen gestor de proyectos debe ser un comunicador eficiente, inspirar una visión compartida en su equipo, trabajar con ética, delegar el trabajo y saber apoyarse en las herramientas tecnológicas.
Al día de hoy todavía a muchos el concepto RSC les trae de inmediato la imagen de un poblado africano en el que inauguran una pequeña escuela, un montón de niños plantando árboles o una maratón solidaria con un grupo de colegas luciendo la misma camiseta. Por suerte, también la mayoría sabemos que la responsabilidad social de las empresas va mucho más allá de acciones puntuales solidarias y que debe, si quiere tener todo el sentido de la palabra, empezar por dar ejemplo dentro de casa.
Las RSC se apoya sobre varias bases y ninguna de ellas debe faltar para que las organizaciones no se encuentren verdaderamente débiles a la hora de su funcionamiento.

Negocio y organización: Tener una marca reconocida, contar con un grado alto de satisfacción del cliente, saber resolver diligentemente las reclamaciones de clientes y usuarios, estar bien posicionado en el sector, tener buenas expectativas de crecimiento y, por supuesto, formular la responsabilidad social dentro de la estrategia de negocio.

Gobierno corporativo: Ser abierta y transparente, hacer uso responsable del poder en el mercado, gozar de una óptima relación con los stakeholders, contar con un sistema de gestión integral de riesgo, funcionar con un claro código ético…

Capital humano: Contar con un plan de conciliación, trabajar en pos de la diversidad, proporcionar beneficios sociales, ayudas y flexibilidad, saber premiar el esfuerzo personal…

Innovación y medio ambiente: Poseer personal dedicado de pleno a la innovación, generar un número de patentes anuales, obtener un porcentaje de ventas procedente de productos/servicios nuevos, contar con sistemas de ahorro energético y gestión medioambiental, así como programas de reducción de impacto ecológico.

Impacto en la comunidad: Tener planes de actuación para favorecer el desarrollo local, facilitar a los empleados la participación en iniciativas de RSC, apoyar iniciativas en comunidades fomentando el propio desarrollo, fomentar acciones solidarias…

Todas ellas son parte intrínseca de esa estrategia de la empresa que va a permitir que, no sólo sea ética, transparente y apoye el crecimiento local, sino que, ante todo –y como visión fundamental de negocio- sea una compañía que genere beneficios y sea capaz de crecer de manera responsable. Desde Recursos Humanos se habla siempre de la “rentabilidad de empleados felices” y se trabaja para que obtengan el mejor beneficio de su trabajo. Obviamente, de ese bienestar y deleite del trabajador, el resultado muestra números tremendamente positivos. Lo mismo se podría aplicar a las otras cuatro bases.

Un Top Employer como LG Electronics lo resume así: “Nuestras iniciativas en responsabilidad social corporativa se resumen en tres aspectos: medio ambiente, tanto a nivel externo como interno –el reciclaje en todos sus aspectos–; hacia nuestra comunidad, sobre todo con iniciativas solidarias –la mayor parte de ellas vienen de propuestas de nuestros empleados–; y, por último, con nuestros propios empleados, con los que tenemos que ser socialmente responsables en temas de conciliación, diversidad, igualdad de oportunidades, crecimiento, etc.”, explica Carlos Olave, su DRH en España.

Cuando vemos los resultados de nuestro análisis en Europa, la mayoría de los Top Employers lo tienen muy claro. La RSC forma parte de su propio ADN y un gran número de empleadores (88%) indica que la RSC es un enfoque estratégico prioritario para su organización. En consonancia, el 89% de estas organizaciones cuenta con personal específicamente responsable de esta área. Todas estas empresas aplican tanto iniciativas de RSC que tienen efecto directo sobre la propia empresa y su negocio como programas de RSC enfocados al “mundo exterior”. Con la excepción de Suiza y algunos Top Employers en Francia, la RSC es uno de los imperativos estratégicos para los Top Employers europeos, con lo que es defendida y aplicada de forma casi sistemática en toda Europa.

Si observamos el tipo de iniciativas que llevan a cabo las diferentes empresas en Europa, podemos ver que centran sus esfuerzos en las siguientes acciones:

·         Incrementar la sostenibilidad de operaciones internas: 65%.
·         Apoyo financiero y/o patrocinio de diversos programas: 65%.
·         Programas e iniciativas de protección medioambiental: 65%.
·         Incrementar la sostenibilidad de productos y/o servicios: 62%.
·         Participación activa en eventos benéficos: 60%.
·         Proporcionar recursos y asistencia para obtener dinero para obras benéficas: 37%.
·         Proporcionar servicios gratuitos o a bajo coste a personas, grupos y/u organizaciones: 32%.
·         Conceder permisos especiales para la participación en actividades de RSC: 29%.

En los primeros puestos aparece de forma sistemática la sostenibilidad, tanto de operaciones como de productos y servicios.

Al fin y al cabo es parte fundamental de la estrategia del negocio. Pero la buena noticia es que también hay un apoyo a actividades externas, con el patrocinio de algunos programas y la participación en eventos benéficos y, sobre todo, una preocupación por la cuestión medioambiental. Compañías como Orange convocan concursos para ver qué departamento reduce más su consumo de papel, Correos apuesta por el uso de vehículos eléctricos, Celsa Group recicla cada año diez millones de toneladas de chatarra y la decana en estas lides, la sueca IKEA, tiene una tasa de recuperación de residuos en tienda del 93%.

Iniciativas que suponen un gran impacto en múltiples aspectos y que se reflejan igualmente en la cuenta de resultados.)

Bibliografía:
RSC: Mucho más que tres letras. Victoria Alcober, Project Manager de Top Employers España