Un buen
gestor de proyectos debe ser un comunicador eficiente, inspirar una visión
compartida en su equipo, trabajar con ética, delegar el trabajo y saber
apoyarse en las herramientas tecnológicas.
Al
día de hoy todavía a muchos el concepto RSC les trae de inmediato la imagen de
un poblado africano en el que inauguran una pequeña escuela, un montón de niños
plantando árboles o una maratón solidaria con un grupo de colegas luciendo la misma
camiseta. Por suerte, también la mayoría sabemos que la responsabilidad social
de las empresas va mucho más allá de acciones puntuales solidarias y que debe,
si quiere tener todo el sentido de la palabra, empezar por dar ejemplo dentro
de casa.
Las RSC se
apoya sobre varias bases y ninguna de ellas debe faltar para que las
organizaciones no se encuentren verdaderamente débiles a la hora de su funcionamiento.
Negocio
y organización: Tener una marca reconocida, contar con un grado
alto de satisfacción del cliente, saber resolver diligentemente las
reclamaciones de clientes y usuarios, estar bien posicionado en el sector, tener
buenas expectativas de crecimiento y, por supuesto, formular la responsabilidad
social dentro de la estrategia de negocio.
Gobierno
corporativo: Ser abierta y transparente, hacer uso responsable
del poder en el mercado, gozar de una óptima relación con los stakeholders,
contar con un sistema de gestión integral de riesgo, funcionar con un claro
código ético…
Capital humano:
Contar con un plan de conciliación, trabajar en pos de la
diversidad, proporcionar beneficios sociales, ayudas y flexibilidad, saber
premiar el esfuerzo personal…
Innovación
y medio ambiente: Poseer personal dedicado de pleno a la innovación,
generar un número de patentes anuales, obtener un porcentaje de ventas
procedente de productos/servicios nuevos, contar con sistemas de ahorro
energético y gestión medioambiental, así como programas de reducción de impacto
ecológico.
Impacto
en la comunidad: Tener planes de actuación para favorecer el
desarrollo local, facilitar a los empleados la participación en iniciativas de
RSC, apoyar iniciativas en comunidades fomentando el propio desarrollo, fomentar
acciones solidarias…
Todas
ellas son parte intrínseca de esa estrategia de la empresa que va a permitir que,
no sólo sea ética, transparente y apoye el crecimiento local, sino que, ante
todo –y como visión fundamental de negocio- sea una compañía que genere
beneficios y sea capaz de crecer de manera responsable. Desde Recursos Humanos
se habla siempre de la “rentabilidad de
empleados felices” y se trabaja para que obtengan el mejor beneficio de su trabajo.
Obviamente, de ese bienestar y deleite del trabajador, el resultado muestra
números tremendamente positivos. Lo mismo se podría aplicar a las otras cuatro
bases.
Un Top Employer
como LG Electronics lo resume así: “Nuestras iniciativas en responsabilidad
social corporativa se resumen en tres aspectos: medio ambiente, tanto
a nivel externo como interno –el reciclaje en todos sus aspectos–; hacia
nuestra comunidad, sobre todo con iniciativas solidarias –la mayor
parte de ellas vienen de propuestas de nuestros empleados–; y, por
último, con nuestros propios empleados, con los que tenemos que ser
socialmente responsables en temas de conciliación, diversidad, igualdad
de oportunidades, crecimiento, etc.”, explica Carlos Olave, su DRH
en España.
Cuando vemos
los resultados de nuestro análisis en Europa, la mayoría de los Top Employers
lo tienen muy claro. La RSC forma parte de su propio ADN y un gran número de
empleadores (88%) indica que la RSC es un enfoque estratégico prioritario para
su organización. En consonancia, el 89% de estas organizaciones cuenta con
personal específicamente responsable de esta área. Todas estas empresas aplican
tanto iniciativas de RSC que tienen efecto directo sobre la propia empresa y su
negocio como programas de RSC enfocados al “mundo exterior”. Con la excepción
de Suiza y algunos Top Employers en Francia, la RSC es uno de los imperativos estratégicos
para los Top Employers europeos, con lo que es defendida y aplicada de forma
casi sistemática en toda Europa.
Si
observamos el tipo de iniciativas que llevan a cabo las diferentes empresas en
Europa, podemos ver que centran sus esfuerzos en las siguientes acciones:
·
Incrementar la sostenibilidad de operaciones internas:
65%.
·
Apoyo financiero y/o patrocinio de diversos programas:
65%.
·
Programas e iniciativas de protección medioambiental:
65%.
·
Incrementar la sostenibilidad de productos y/o
servicios: 62%.
·
Participación activa en eventos benéficos: 60%.
·
Proporcionar recursos y asistencia para obtener
dinero para obras benéficas: 37%.
·
Proporcionar servicios gratuitos o a bajo coste a
personas, grupos y/u organizaciones: 32%.
·
Conceder permisos especiales para la participación
en actividades de RSC: 29%.
En los
primeros puestos aparece de forma sistemática la sostenibilidad, tanto de operaciones
como de productos y servicios.
Al fin y
al cabo es parte fundamental de la estrategia del negocio. Pero la buena
noticia es que también hay un apoyo a actividades externas, con el patrocinio
de algunos programas y la participación en eventos benéficos y, sobre todo, una
preocupación por la cuestión medioambiental. Compañías como Orange convocan
concursos para ver qué departamento reduce más su consumo de papel, Correos apuesta
por el uso de vehículos eléctricos, Celsa Group recicla cada año diez millones
de toneladas de chatarra y la decana en estas lides, la sueca IKEA, tiene una
tasa de recuperación de residuos en tienda del 93%.
Iniciativas
que suponen un gran impacto en múltiples aspectos y que se reflejan igualmente en
la cuenta de resultados.)
Bibliografía:
RSC: Mucho más que tres
letras. Victoria Alcober, Project
Manager de Top Employers España